Por Ana Elena Obando, WHRnet
TEMAS
¿Genética o medio ambiente?
Racismo y sexismo ambientales
Responsabilidad individual
Responsabilidad gubernamental y corporativa y mecanismos de derechos humanos
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¿Genética o medio ambiente?
Algunas personas e investigaciones se han preguntado si nuestros cuerpos tienen una predeterminación genética para las enfermedades como el cáncer de mama o si éstas son producto de un medio ambiente contaminado. Se ha demostrado que los factores endógenos (de la propia persona) son responsables de un 20% de los cánceres, mientras que los factores exógenos o medioambientales influyen en el 80% de ellos.
De acuerdo a la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, el cáncer de mama es el más común entre las mujeres del mundo y los índices más elevados de casos nuevos se registran en los países industrializados. El riesgo de cáncer de mama es 20 veces superior en Estados Unidos y Canadá que en los países de América Central, África y Asia, cuya dieta por cierto consiste más en granos enteros y cereales no procesados. En China, por ejemplo, donde el 70% de las calorías proviene de carbohidratos, a diferencia de los EEUU donde ese 70% proviene de proteína animal, las muertes por cáncer de mama son cinco veces menores que en los EEUU. Pero este factor es tan sólo uno más de la lista de causas que influyen en el desarrollo de la enfermedad.
Según Devra Lee Davis, entre los factores de riesgo para contraer el cáncer de mama se encuentran: la dieta, la predisposición genética, los periodos menstruales que comienzan antes de los 12 años y terminan después de los 55, no parir o parir en edad avanzada, no amamantar a las hijas e hijos, la exposición reiterada a dosis relativamente altas de radiación desde una edad temprana y la obesidad tras la menopausia. Además se sospecha de otros factores que pueden aumentar el riesgo, como beber alcohol diariamente, la falta de ejercicio, la escasa ingestión de vitamina D y de fibra, fumar de forma activa o pasiva y vivir cerca de instalaciones químicas.
Mas allá de esos factores, se ha demostrado que las condiciones y cambios en el medio ambiente (contaminación, degradación, cambio climático, condiciones meteorológicas extremas) pueden afectar la salud reproductiva e inducir el cáncer de mama, ya que pueden dañar los genes directamente o afectar la producción global de hormonas reguladoras del crecimiento, como son el estrógeno, la progesterona y otras sustancias similares producidas naturalmente.
Sin embargo, para contestar la interrogante, me parece importante tener en cuenta que la ciencia tradicional ha analizado los cuerpos de las mujeres a través de un filtro que contiene una lógica dicotómicamente fragmentada, jerárquica, reduccionista y mecanicista. Ello hace que sea imposible palpar las interrelaciones, intersecciones e interconexiones de todos los sistemas, estructuras, relaciones, situaciones, dimensiones y realidades que afectan la salud de las mujeres y de la población en general.
Sabemos que la lógica dicotómica patriarcal concibe al universo y a los seres humanos, especialmente a las mujeres, como un sistema mecánico inamovible compuesto de partes desconectadas y jerarquizadas entre sí. Basta volver nuestra mirada hacia cualquier hospital, medio de comunicación o el interior de muchas familias para darse cuenta de la fragmentación que se hace del cuerpo de las mujeres. Partiendo de esa lógica, todo lo relacionado con lo que socialmente se identifica como masculino prevalece sobre todo lo asociado con lo socialmente identificado como femenino, la mente prevalece sobre el cuerpo, lo racional sobre lo intuitivo, el conocimiento científico sobre la espiritualidad, la competencia sobre la cooperación, y así infinitamente se jerarquizan de manera androcéntrica todos los valores, sistemas y seres vivientes.
Bajo la visión que yo concibo como holístico-feminista, los y las seres humanas podemos ser vistas como un todo indivisible; como esa interrelación e interconexión entre mente, cuerpo y espíritu; como una unidad en permanente transformación e intercambio con nuestro medio y sus sistemas, que además requiere ser atendida en su salud de manera integral. Si partimos de dicha visión, entenderemos que las causas de las enfermedades no son dicotómicas sino múltiples, y que hay una interrelación entre todos los sistemas marcada por la discriminación de género, que viene a ser el tóxico común que acaba con la calidad de vida y muchas veces con la vida misma de las mujeres.
Cristiane Northrup dice que nuestros cuerpos están hechos de sistemas dinámicos de energía que son afectados por nuestras dietas, relaciones, herencia, cultura y la relación entre dichos factores y nuestras actividades. Y que no podemos reclamar nuestra sabiduría corporal y nuestra habilidad para sanar sin entender la influencia de la sociedad o cómo pensamos acerca de nuestros cuerpos o cuidamos de ellos.
Creo que los medios de comunicación no alternativos -a través de la radio, la prensa, Internet, la televisión, las revistas, etc.- proyectan imágenes sexistas, racistas, clasistas, homofóbicas y por ende dicotómicas de un mundo-mercado sin esperanza, donde la realización plena se confunde con poseer, vender, comprar o matar, y la salud se concibe como la ausencia de enfermedad y una apariencia física "a la moda". Ello construye un desequilibrio planetario y por ende amenaza la salud integral de quienes oímos, vemos y sentimos una realidad desesperanzadora y totalmente dualista. Desesperanza que hace al neoliberalismo atractivo para muchas personas, impidiéndoles soñar y construir una realidad paralela diferente.
Zillah Eisenstein aporta a la pregunta diciendo que el racismo, el sexismo y el privilegio de clase están incrustados en nuestros cuerpos físicos y sus alrededores, y piensa que podría ser más fácil cambiar el cuerpo que las estructuras que dominan nuestros ambientes. Ella cree que el cáncer de mama es más social, económica y racialmente construido que genéticamente heredado, ya que las mujeres estamos expuestas a los tóxicos de los lugares de trabajo, al imperio petroquímico farmacéutico y cosmético, al complejo médico post-industrial y al complejo corporativo cibernético de los medios de comunicación que se intersectan entre sí creando efectos devastadores.
Siento que el origen de muchas enfermedades podría estar en la esquizofrenia global que ha causado la desarmonía y el desbalance del planeta Tierra y todos sus seres vivientes y que más que contentarnos con identificar las construcciones sociales, políticas, económicas o raciales del cáncer de mama, debemos saber cómo operan dichas construcciones al interior de nuestros sistemas como un todo (cuerpo-mente-espíritu), que a la vez interacciona con otros construyéndolos o deconstruyéndolos.
En ese sentido, Caroline Myss aporta su saber relacionando las emociones que originan vivir bajo una construcción genérica femenina afectada por todas las construcciones ya mencionadas. Ella ha notado que la mayor emoción detrás del cáncer de mama es la tristeza, el sentirse herida y los sentimientos no resueltos relacionados con la auto-nutrición. Según ella, la culpa que da el no perdonar a otras personas bloquea la energía de los pechos.
Me parece que hay varios factores y dimensiones del problema, que por falta de una visión más holística aún no son considerados al momento de diagnosticar y tratar a las mujeres con cáncer de mama. Creo que su utilización podría ayudar a explicar por qué una mujer del tercer mundo mayormente expuesta al racismo-sexismo ambiental, y a la carencia de muchos servicios, padezca menos de cáncer de mama que una mujer de un país "desarrollado".
Siento que la salud, como derecho que es, debería en consecuencia integrar todas las dimensiones del ser humano y los ecosistemas a la vez que todas las dimensiones deberían integrar y dar contenido a ese derecho. Si eso fuera así, entonces no desligaríamos el derecho a la salud del derecho a la libertad, a vivir libre de violencia, a la participación política, la paz, el ambiente sano, el descanso o el desarrollo. O el derecho al trabajo, por ejemplo, se enmarcaría bajo un funcionamiento armónico de todos los aspectos físicos, mentales y espirituales de una persona que está en armonía con el medio ambiente social y natural. O los daños del acoso sexual se medirían en tanto afecten la salud integral, el trabajo de todas las mujeres y su derecho a participar políticamente, por ejemplo. Me pregunto: ¿cómo serían las políticas de un gobierno, de una comunidad internacional o las estrategias de un movimiento que implementara una visión más integral para entender la interacción, la indivisibilidad y la interconexión de todas las relaciones, sistemas, estructuras, situaciones, condiciones y dimensiones del todo?
La respuesta a dicha pregunta requeriría primero implementar el paradigma holístico-feminista y por ende una lógica de pensamiento no lineal que revele otras dimensiones de nuestra relación con el planeta y todos sus seres vivientes, incluidas nosotras. Pienso que hay muchas formas de abordar las construcciones sociales, políticas, económicas y culturales de las enfermedades para encontrar los lugares donde se intersectan y cómo operan al nivel micro y macro de nuestros sistemas. Lo anterior podría ser una pista para abrir un abanico de soluciones al problema del cáncer de mama y otros desbalances que padecemos las mujeres del siglo XXI.
Cuando se habla de medio ambiente como un factor o causa del cáncer de mama, se omiten el racismo y sexismo ambientales como una forma de discriminación y un elemento más que contribuye a la desarmonía causante de la enfermedad. Las comunidades pobres, donde vive mucha gente sin privilegios de raza, clase, sexo, etnia, u otras, son más afectadas por los desperdicios, los químicos de las industrias, los basureros, la falta de agua potable y de otros servicios que afectan la salud de dichas comunidades. El racismo-sexismo-clasismo que se viven al interior de muchos países también se exportan. Los imperios petroquímico-farmacéutico-cosmético-médico post-industrial y cibernético se encargan de ello. Los EEUU enviaron a nuestros países en 1991, 4.1 millones de libras de pesticidas que ya habían sido prohibidos o suspendidos en dicho país. Así, el DDT, que fue prohibido en los EEUU en el año 1972, todavía se usa en muchos países pobres para combatir la malaria.
El aumento de las poblaciones, el hacinamiento de las viviendas -particularmente en las zonas urbanas-, la contaminación industrial, el deterioro de la infraestructura y la escasez de recursos favorecen los contagios. Las personas que viven mayoritariamente en situación de pobreza, es decir las mujeres, son las que están más expuestas.
Según el Informe del Estado de la Población Mundial 2001 del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la contaminación del aire dentro de las viviendas, el hollín resultante de la combustión de madera, el estiércol, los residuos de cultivos y carbón con fines de cocción de alimentos y calefacción afectan a más de 2,500 millones de personas, en su mayoría mujeres y niñas, y se estima que han cobrado cada año más de 2.2 millones de vidas, más del 98% de ellas en los países en desarrollo.
Asimismo, la exposición a algunos productos químicos agrícolas e industriales y a contaminantes orgánicos causa trastornos en el embarazo y dificultades evolutivas en los recién nacidos, las niñas y los niños, así como morbilidad y mortalidad. También la exposición a la radiación nuclear y a algunos metales pesados tiene efectos genéticos que se transmiten por generaciones.
Las mujeres de zona rural suelen acarrear grandes cargas de agua y combustibles para el hogar (leña, carbón y otros materiales biológicos) recorriendo grandes distancias. Además, la degradación del medio ambiente implica que las mujeres deben dedicar más tiempo y horas a encontrar combustible o producir alimentos, sin disminuir las otras responsabilidades de satisfacer las necesidades del hogar y velar por la salud de su familia.
Las causas y consecuencias de la crisis del VIH/SIDA están estrechamente vinculadas al problema de la protección del medio ambiente, ya que intensifican los problemas de la mano de obra agrícola y agravan las cargas que pesan sobre las mujeres en zonas rurales. Las tasas de contagio son mayores entre las mujeres, quienes constituyen más del 70% de la mano de obra agrícola, producen más del 80% de los alimentos en el hogar y recogen y administran otros recursos de importancia vital para sus familias.
De acuerdo a Irene León, "...la depredación del medio ambiente, agudizada por el proceso de agro-industrialización mercantil, no sólo precariza la situación de las mujeres como principales proveedoras de insumos alimentarios sino que la rarificación de recursos (agua y tierra, principalmente) multiplica las actividades laborales de las campesinas y las aleja del eventual derecho a una mínima calidad de vida y salubridad. Asimismo, el incremento del uso de abonos, pesticidas y plaguicidas químicos, cuyo abuso es moneda corriente para incrementar la producción, acarrea problemas en su salud, muchos de ellos irreversibles, para la tierra y para las mujeres. La concentración de la tierra y el agua, la desecación de reservas para canales y construcción de represas hidroeléctricas, el mal manejo de los suelos, la contaminación del aire por el uso de plaguicidas y pesticidas, la deforestación, la contaminación por hidrocarburantes, entre otros, acarrean daños irreversibles a la naturaleza e infligen a las colectividades problemas masivos de salud pública".
Todas las personas, pero especialmente los gobiernos y las corporaciones, tienen responsabilidad sobre la contaminación planetaria y la muerte de seres humanos y otras especies. Es urgente que el movimiento de mujeres estudie las posibilidades legales y otros mecanismos para exigir a los gobiernos y las corporaciones el cumplimiento de códigos de conducta bajo una ética feminista ecológica y las reparaciones económicas y sociales por los desastres ecológicos causados.
Según el Informe del Estado de la Población Mundial 2001 del UNFPA, en las zonas rurales de los países en desarrollo las mujeres son las principales administradoras de los recursos domésticos esenciales, como el agua no contaminada, el combustible para la cocción de alimentos y la calefacción, y el forraje para los animales domésticos. Ellas cultivan verduras, frutas y cereales para el consumo en el hogar y también para la venta; y a menudo, como ocurre en muchas partes de África, producen la mayoría de los alimentos básicos. Las mujeres representan más de la mitad (51%) de la mano de obra agrícola en todo el mundo. Sólo en el Asia sudoriental constituyen el 90% de la mano de obra para el cultivo de arroz.
Las mujeres hemos sido las responsables de nuestra propia salud y alimentación y de las otras personas. El exceso de responsabilidades y nuestra construcción social como "seres para los otros" han hecho que las descuidemos. El derecho al descanso no es un derecho que la mayoría de las mujeres ejerzamos y generalmente tratamos al cuerpo como desligado de la mente y de su dimensión político-espiritual.
Me parece que aún no se entiende que la alimentación es no sólo una dieta balanceada, sino que nos alimentamos de lo que vemos, sentimos, oímos, con quién y cómo nos relacionamos, en qué ambiente trabajamos, el pasado que cargamos y la preocupación de futuro que constantemente llevamos sobre nuestras espaldas. En ese ciclo vicioso del hacer, el tabaquismo, el consumo de alcohol y otras adicciones como la comida insana, el trabajo excesivo, el estrés y muchas otras que podríamos controlar individualmente, contribuyen a los desbalances emocionales, físicos y psicosociales que conllevan enfermedades como el cáncer de mama.
Una primera responsabilidad individual empieza por darnos cuenta que todas las dimensiones están interrelacionadas y que podemos ser "seres para sí" y seguir actuando bajo la ética del cuidado, solidarizándonos con las demás personas sin descuidar nuestra propia vida. Una segunda responsabilidad es sentirnos sujetas de derechos y exigirlos frente a las diferentes instancias existentes, así como reflexionar sobre cuáles otras necesitamos. Una tercera responsabilidad es utilizar el mecanismo individual y colectivo del boicot comercial a las empresas que producen daños al ambiente, ya que como consumidoras podemos ejercer dicho poder. Y como productoras agrarias podemos rechazar la tecnología genética ecológica, por ejemplo, y promover la agricultura orgánica.
No debemos perder de vista que el Convenio de la OMC sobre derechos comerciales para la propiedad intelectual (TRIPs) promueve el patentamiento de conocimientos tradicionales, de los bienes públicos y de los organismos de manipulación genética a través de empresas multinacionales de la industria farmacéutica y agrícola. Las mujeres deben pagar por plantas medicinales que ellas mismas cultivaron, porque las empresas farmacéuticas del norte han registrado su explotación comercial o las han transformado genéticamente. El otorgamiento de patentes de medicamentos como productos finales conduce a crear monopolios y excluye a cada vez más personas del derecho a la salud. Hechos como los anteriores nos trasladan al campo de la responsabilidad gubernamental y corporativa, y vemos claramente cómo la dimensión personal intersecta con los imperios mencionados, es decir con el sistema y la estructura económica y política, que también contaminan nuestra salud.
Responsabilidad gubernamental y corporativa y mecanismos de derechos humanos
Las corporaciones del norte han introducido en el medio ambiente casi 100,000 productos químicos que anteriormente eran desconocidos. De esos productos, muchos se han incorporado al aire, al agua, a los suelos y los alimentos y forman parte de nuestra vida cotidiana. En Colombia, por ejemplo, miles de mujeres trabajadoras cultivan flores para la venta en los EEUU bajo riesgos medioambientales y de salud. Se estima que las cultivadoras de flores colombianas están expuestas a 127 diferentes tipos de productos químicos, muchos de los cuales han sido prohibidos en los EEUU y el Reino Unido. En las ciudades de Delhi y Agra (India), el agua para beber se extrae de ríos sumamente contaminados con DDT y otros plaguicidas.
- El Convenio de las Naciones Unidas sobre Contaminantes Orgánicos o Persistentes, que fue firmado en mayo de 2000 y que entrará en vigor el 17 de mayo de 2004 con la ratificación de 50 países, tiene la intención de combatir o eliminar 12 sustancias tóxicas.
Los efectos de dichos químicos contribuyen a producir: cáncer de mama, ovario y útero, infecundidad femenina, aborto espontáneo, disminución del espermiograma, cáncer de testículo y de próstata, pubertad precoz de las niñas, endometriosis, etc. Además, niñas y niños que han estado expuestas a dichas sustancias durante la gestación tienen mayores probabilidades de padecer problemas de desarrollo y dificultades de aprendizaje o cognoscitivas.
El derecho a la información sobre los productos químicos a los cuales estamos expuestas y la reducción y eliminación de la exposición a esos productos son una tarea urgente que corresponde a nuestros gobiernos y a las corporaciones. Son primeramente los gobiernos los llamados a proteger nuestros derechos y confrontar a las corporaciones que envenenan el medio ambiente. Las mujeres debemos ser consultadas sobre las acciones a tomar y además tenemos el derecho a vivir en comunidades donde el aire que respiramos, el agua que bebemos, el alimento que comemos y los lugares donde trabajamos no estén contaminados.
- El 13 de agosto del 2003, durante su 22o. período de sesiones, la Subcomisión para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos de la ONU aprobó un conjunto de normas de responsabilidad social corporativa para corporaciones multinacionales; dichas normas están siendo sometidas a la Comisión de Derechos Humanos para su consideración preliminar ahora en marzo-abril del 2004. Este conjunto se denomina "Normas sobre las responsabilidades de las empresas transnacionales y otras empresas comerciales en la esfera de los derechos humanos de ONU". (Resolución 2003/16, U.N. Doc. E/CN.4/Sub.2/2003/L.11 at 52 (2003).
http://www1.umn.edu/humanrts/links/res2003-16.html)
De otro lado, los Estados deben mantener la responsabilidad primaria de proteger y promover los derechos humanos y deberán crear el marco legal y administrativo necesario para asegurar su implementación. Uno de los deberes de los Estados es precisamente asegurar que las corporaciones transnacionales y otras empresas respeten todos los derechos humanos.
Si las reglas se aprueban, una unidad de monitoreo del cumplimiento deberá ser establecida por las Naciones Unidas. Pero actualmente las empresas transnacionales y otras empresas comerciales deberían ser objeto de una vigilancia y verificación periódicas por mecanismos nacionales y otros mecanismos internacionales de las Naciones Unidas que ya existen o estén por crearse.
Las corporaciones multinacionales, y no sólo los gobiernos, son responsables de respetar, promover y asegurar el cumplimiento de los derechos laborales y los estándares laborales y ambientales. El documento hace un llamado a las empresas globales a informar sobre la implementación de estas leyes y estándares internacionales y a incorporarlas en sus contactos con contratistas, subcontratistas, proveedores, licenciatarios y distribuidores. Apoya también un monitoreo y verificación "transparente e independiente" que tenga en cuenta "aportes de interesados (incluyendo a organizaciones no gubernamentales) y como resultado de reclamos sobre violaciones a estas Normas".
Si bien este documento no es un tratado y no establece nuevas normas o estándares, sí reúne en un solo documento los tratados internacionales relevantes sobre derechos humanos, trabajo, género, indígenas, medio ambiente y anticorrupción así como los estándares aplicables a empresas globales. Muchos de esos tratados tienen mecanismos propios de monitoreo y verificación. La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) es uno de los tratados que podría ser utilizado por el movimiento de mujeres para casos de violaciones a derechos humanos de las mujeres por parte de corporaciones multinacionales.
Las empresas transnacionales y otras empresas comerciales proporcionarán una compensación rápida, eficaz y adecuada a las personas, entidades y comunidades que hayan sido perjudicadas por su incumplimiento de las presentes Normas mediante, entre otras cosas, la indemnización, restitución, retribución y rehabilitación por todo daño irrogado o todo bien esquilmado. Respecto de la determinación de los daños, en lo que concierne a las sanciones penales, y de todos los demás aspectos, los tribunales nacionales o internacionales, o ambos, aplicarán las presentes Normas, con arreglo al derecho nacional e internacional.
- La Agenda 21 de Río de Janeiro, 1992 y otros documentos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río de Janeiro, 3-14 de junio de 1992)
http://www.onu.org/documentos/conferencias/1992/rio
- El Capítulo 24 de la Agenda 21. Medidas mundiales en favor de la mujer para lograr un desarrollo sostenible y equitativo
http://www.un.org/esa/sustdev/documents/agenda21/spanish/agenda21spchapter24.htm
De acuerdo a Bernardo Kliksberg, se ha estimado que la tasa de retorno de inversión en salud es del 600%. Si se descuida la salud pública, el rendimiento educativo baja, se pierden muchos años de vida activa posible y se reduce la productividad. La salud no es un gasto sino una inversión y es decisiva para el desarrollo sostenible y la competitividad.
Los gobiernos están llamados a promover reformas económicas bajo el marco de autodeterminación, soberanía, integración social y conciencia ecológica en el nivel regional y local, más allá de la economía global.
Los recursos ambientales están siendo sustraídos a través de la privatización de bienes públicos y el patentamiento de los bienes del Estado y de la propiedad intelectual, lo cual está destruyendo las economías locales y devaluando sus conocimientos ancestrales. La privatización de los servicios públicos básicos y de infraestructuras atenta contra todos los derechos humanos, pues debido al principio de indivisibilidad, el derecho a la salud no está desvinculado de la práctica de los otros derechos, como podría ser el derecho a la paz o a un medio ambiente sano.
- Las Convenciones de la OIT orientadas a la protección laboral, la seguridad social y ecológica, la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, así como las problemáticas de las emigrantes, deben constituirse en responsabilidades sociales y ecológicas mediante la regulación de códigos de conducta para las corporaciones multinacionales.
Aún muchos gobiernos no han integrado los objetivos de la política ambiental, de desarrollo y de género en forma transversal. Las estrategias de sostenibilidad deberían incorporarse a las estructuras macroeconómicas, a los programas de política internacional y a la lucha contra la pobreza. Ello implica analizar a fondo cómo ha operado la transversalización de género o "gender mainstreaming", ya que podría darnos una luz sobre el tipo de mecanismos que se necesitan en estos momentos para que las políticas no estén desvinculadas de la realidad que nos afecta desigualmente a mujeres y hombres.
- El Código de Conducta del Parlamento Europeo
http://209.238.219.111/European-Parliament-Code.htm
http://www.business-humanrights.org/Categories/Principles/EuropeanParliamentcodeofconduct
Las visiones, prácticas y paradigmas creados bajo la sombra de lógicas dualísticas androcéntricas están teniendo resultados devastadores para toda la humanidad. Es urgente exigir nuestros derechos ante cada uno de nuestros gobiernos, para que éstos demanden el cumplimiento de las normas a las corporaciones multinacionales. Pero también debemos reflexionar sobre nuestra "política personal" como partícipes o no de un capitalismo patriarcal que no es armónico per se o, mejor dicho, saber en qué medida contribuimos a perpetuar dicha lógica y modelo con nuestro pensar, sentir y actuar cotidianos.
Es peligroso proponer un cambio político, social, económico y cultural o entender el todo interrelacionado de los derechos humanos, si ese cambio, esa visión, esa lógica no pasan a la vez por nuestra dimensión personal-política-espiritual.
No podemos seguir hablando de la salud de las mujeres y trabajar mil horas al día sin cuidar nuestros cuerpos, nuestra propia salud mental, emocional, psicológica y espiritual. Debemos volcar la atención a la reconstrucción de nuestras relaciones más íntimamente políticas donde está el origen de la revolución personal y política, al tiempo que construimos Estados de Bienestar Social Feministas. Necesitamos seguir manteniendo el sentimiento de indignación y la lucha consciente ante la crueldad de un modelo, un paradigma y una lógica que, de seguir impunes, acabarán con la última hoja del planeta Tierra.
Tenemos ante nosotras un inmenso reto como movimiento y como humanidad. Quizá parte de ese reto sea concientizar las interrelaciones, interconexiones e indivisibilidad que existen, no sólo entre los derechos humanos, los sistemas, subsistemas y nosotras como seres humanas, sino entre nuestra acción política como feministas, nuestra transformación y crecimiento individual armónico y nuestra espiritualidad entendida como una dimensión energética y política de nuestro ser.
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Asociación Orgánica del Comercio (OTA)
http://www.ota.com
Es una asociación para la industria orgánica en Norteamérica y su misión es incentivar la sostenibilidad global de un sistema eco balanceado a través de la promoción y la protección del crecimiento del comercio orgánico diverso.
Centro de Recursos sobre Empresas y Derechos Humanos
http://www.business-humanrights.org/Home
Este sitio contiene una biblioteca que cubre 1000 compañías, 160 países y alrededor de 150 tópicos. Está compuesto de enlaces de una serie de materiales publicados por las compañías, ONGs, gobiernos, organizaciones intergubernamentales, periodistas, académicas, etc. Incluye informes de mala conducta de las corporaciones así como ejemplos de sus mejores prácticas.
Dallas Surgical Group
http://www.cancerdeseno.com/sobre.htm
Ofrece la información más actualizada acerca de proyectos de investigación referentes al cáncer de mama.
Fundación Cima o Asociación Mexicana contra el Cáncer de Mama A.C.
http://www.fundacioncima.org/index.html
Es un organismo no gubernamental sin fines de lucro creado en 2002 para difundir información actualizada que permita dar una nueva esperanza de vida a las mujeres mexicanas que padecen cáncer de mama. Su misión es educar e informar a la sociedad mexicana sobre las diversas formas de prevención y tratamiento del cáncer de mama para coadyuvar a reducir el número de muertes debidas a este padecimiento.
Fundación de Cáncer de Mama Susan G. Komen
http://www.komen.org
Éste es el sitio oficial de una de las fundaciones más importantes de lucha contra el cáncer de mama. Allí se puede encontrar diversa información acerca de sus campañas y alianzas.
Fundación de Investigación Médica Susan Love M.D.
http://www.susanlovemd.com
Es el sitio oficial donde se encuentra todo acerca de esta organización. Su fundadora es la Dra. Susan Love, quien ha escrito varios libros acerca del cáncer de mama. Contiene muchos artículos, investigaciones, enlaces, noticias y una serie de información actualizada especializada en cáncer de mama.
NABCO®
Breast Cancer Resource List 2003/04 Edition
http://www.nabco.org/index.php/40
La Lista de Recursos de NABCO es una compilación de 3,000 recursos sobre la comunidad del cáncer de mama, tales como libros, folletos, organizaciones, sitios en Internet y grupos de apoyo. La edición de este año tiene información para el apoyo de las familias, el plan para el fin de la vida, así como 1,400 grupos de apoyo en cada estado y en Canadá.
Sandra Steingraber's Website
http://www.steingraber.com
Este sitio ofrece información acerca de las organizaciones activistas y datos sobre la contaminación ambiental y la incidencia de cáncer, para ver los patrones existentes, las preguntas para la investigación futura y las acciones a tomar.
WEDO
http://www.wedo.org/sus_dev/ag21_espa.pdf
El proceso de consulta de la Agenda de Acción de las Mujeres por la Paz y por un Planeta Saludable 2015 fue facilitado por la Organización de Mujeres y Medio Ambiente (WEDO) y la Red de Desarrollo Humano (REDEH), en colaboración con mujeres de todo el mundo, durante la preparación de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+10).
Commonwealth Medical Trust (Commat)
Marianne Haslegrave
http://www.commat.org / information@commat.org
El Commat está en su etapa final completando un Manual para las ONGs sobre el Derecho a la Salud, que incluye información, monitoreo y reporte sobre los aspectos de la salud de los instrumentos de derechos humanos, incluida la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
UICN
La Convención sobre la Diversidad Biológica: Asegurando la Implementación Sensible al Género
http://www.generoyambiente.org/ES/politicas/docs/gendercbd.pdf
El nexo que existe entre las relaciones de género y la conservación y uso de la biodiversidad necesita recibir mayor atención. Los estudios e investigación pueden ayudar a diseñar proyectos y programas de una forma mucho más sensible al género de manera que alcancen sus objetivos.
Úrsula Oswald Spring
"Transgénicos: Efectos en la salud, el ambiente y la sociedad. Una reflexión bioética"
Revista UNAM, Vol. 1 No. 3, 1 de enero del 2001
http://www.revista.unam.mx/vol.1/num3/art2/
La autora habla de cómo los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) o transgénicos pueden producir efectos en la salud humana y animal y representan un potencial peligro a los países biodiversos. Los procesos de monopolización llevan hacia una concentración de actividades agroempresariales en manos de pocas empresas transnacionales, destruyendo la economía campesina y los mercados regionales, creando dependencia tecnológica y, por ende, lejos de garantizar la seguridad alimentaria en el ámbito mundial, encarecen los alimentos básicos. Sólo un enfoque bioético puede impedir un deterioro aún mayor de la calidad de vida, de la salud y del entorno.
Comunicación e Intercambio para el Desarrollo Humano en América Latina, A.C. (CIDHAL) y Comité por una Maternidad sin Riesgos en Morelos
Conductora: Olivia Newton-John. Créditos: Guión, Martha Butterfield
http://www.laneta.apc.org/cidhal/publicaciones.html
1 videocasete (VHS) (53 min.)
Diálogo en inglés, subtítulos en español.
Este video examina la salud de las mujeres enfocada al cáncer de mama y las posibilidades para reducir el cáncer a través de la eliminación de las toxinas en el aire que respiramos, en los alimentos que comemos, el agua que bebemos y su prevención que va mas allá del control del estilo de vida elegido.
Mujeres, Salud y el Ambiente, Acción para la Prevención del Cáncer
http://www.iisd.org/women/vanhealt.htm
En honor a Rachel Carson, la primera mujer que ligó el cáncer con los pesticidas, mujeres de Canadá, México y Estados Unidos impulsan una campaña mundial para hacer la conexión entre la salud de las mujeres y el ambiente y prevenir sobre todo el cáncer de mama así como otras enfermedades producto de la contaminación ambiental. No aceptan el hecho que una de cada tres mujeres enferme de cáncer y una de cada cuatro muera a causa de éste. Ellas exigen rendición de cuentas a las corporaciones que dañan el medio ambiente.

