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Entrevista a Farida Shaheed
de Shirkat Gah, Pakistán,
de la Red Internacional de Solidaridad:
Women Living Under Muslim Laws - WLUML
Enero 2002

Whrnet: ¿Qué entiende por el término "fundamentalismo"?

Farida Shaheed: Fundamentalismo es un término que yo no uso normalmente y sobre el que tengo muchas objeciones. Es un término que se utiliza para definir movimientos y situaciones que son muy diferentes entre si. Así que un de los peligros de este término es que borra las diferencias históricas y culturales dentro de los países, las comunidades y las regiones. Soy muy consciente de que el lenguaje es una forma de poder muy importante. Me opongo al término "fundamentalismo" porque a menudo no se aplica allí donde existen los así llamados proyectos fundamentalistas. Su uso y su traducción son cuestiones problemáticas. En mi país, Pakistán, el término ha sido importado de occidente y ha sido traducido en la lengua local como "aquellos que aman lo fundamental, aquellos que defienden las cuestiones de base". Por lo tanto, en su traducción, este término está legitimando a esas fuerzas que precisamente estamos intentando combatir.

Women Living under Muslim Laws ve el "fundamentalismo" sobre todo como un proyecto político. Todas las formas del así llamado fundamentalismo son al final proyectos políticos que tienen que ver con la apropiación: apropiación de los espacios públicos, sociales y personales en los que existimos, con el propósito de ganar poder político y económico. A veces estos proyectos pretenden mantener el poder y a veces enfrentarse al poder. El elemento crítico, sin embargo, para entender estas fuerzas que se reúnen bajo la bandera del "fundamentalismo", es analizarlas desde la perspectiva del poder.

Whrnet: ¿Cuáles son las dinámicas de los movimientos fundamentalistas; cómo se enraízan?

Farida Shaheed:Cualquier movimiento "fundamentalista" es extremadamente insidioso porque es algo que a menudo no se puede concretar. Sus efectos se extienden por la sociedad y no siempre es obvio quién o qué es lo que se debe combatir. Es especialmente insidioso porque se apropia de nuestras propias perspectivas, especialmente en los espacios personales que están disponibles para cada uno de nosotros. Además de apropiarse de nuestros espacios personales, tales proyectos se apropian de la moral. Al hacerlo, el "fundamentalismo" niega a las personas, como individuos y como colectividades, los medios, la habilidad y finalmente el derecho a definir por nosotros/as mismos/as quiénes somos. El "fundamentalismo" silencia la oposición. Quiere controlar nuestro pensamiento, la forma en las que percibimos las cosas y la manera en la respondemos y reaccionamos a las cosas que nos rodean. A menudo, cada uno de estos movimientos se enraíza al apropiarse de algo que es especialmente querido para nosotros, como individuos y como colectivo de seres humanos.

Estos días, la apropiación de la identidad propia por parte de los proyectos fundamentalistas, se puede ver muy claramente en términos religiosos. Pero también es evidente en términos de etnia, cultura y raza. Uno se los resultados de ello es que nosotros, aquellos que somos de una religión concreta, de un grupo étnico, raza, etc. , nos encontramos atrapados entre la definición establecida de "quienes somos" y estas nuevas fuerzas políticas que están intentando imponer a la fuerza una nueva definición de quién quiénes se supone que somos. También está el miedo de que si alzamos nuestra voz en contra de ello, seremos condenados/as al ostracismo por nuestra propia comunidad. Esto se hace especialmente difícil cuando eres un grupo que ya está amenazado por la mayoría de los demás grupos o fuerzas.

Pero estas son las dinámicas más sutiles que están implicadas en este tema. Los movimientos fundamentalistas se desarrollan no solo a través de la apropiación de ideas personales. En casi todos estos proyectos está presente, por supuesto, el uso y la amenaza de la violencia. Estos grupos están armados y están deseando utilizar la violencia para garantizar que tienen el monopolio sobre aquella identidad de la que quieren apropiarse.

Mas aún, muchos proyectos fundamentalistas no podrían existir si no tuvieran conexiones y si no estuvieran apoyados por otro grupo al que normalmente no se consideraría "fundamentalista". Estas fuerzas existen a nivel nacional y local. En mi país, por ejemplo, podemos ver que la bancarrota de los partidos políticos ha ayudado a provocar y a dar fuerza a elementos extremistas al crear un vacío, un espacio que ha sido llenado por elementos extremistas. También existe el oportunismo de otros actores políticos. A pesar de que los grupos fundamentalistas son pequeños en número y tienen poco apoyo popular, porque los partidos políticos mayoritarios no se enfrentarían a ellos, porque creen que pueden utilizarlos para lograr sus propios objetivos de vez en cuando, se les da una total legitimidad. También pienso que estas fuerzas no podrían existir si no fuera por las conexiones internacionales y los juegos de poder político internacionales que se llevan a cabo. Tenemos que preguntarnos cuáles son las condiciones políticas y económicas desde donde emergen los movimientos fundamentalistas.

El "fundamentalismo" se alimenta de varias cosas. Primero de la incapacidad de los Estados o su negativa, o ambas cosas, a cumplir las promesas que han hecho a sus ciudadanos/as sobre la igualdad de oportunidades, de seguridad y de justicia. Los movimientos "fundamentalistas" ganan apoyo al prometer hacer aquello que el Estado no puede hacer o se ha negado a hacer, y aquello que los partidos políticos se han negado a hacer o no están haciendo. Parecen decir: "si abandonáis vuestra partido y venís bajo nuestra ala, os daremos protección".

En segundo lugar, los grupos fundamentalistas se alimentan del sentimiento de inseguridad de las personas y de su sensación de impotencia en un mundo en el que las decisiones sobre nuestra vida y nuestra comunidad se llevan a cabo cada vez más y más lejos de nuestras vidas. Se están llevando a cabo en las salas de reunión, ni siquiera en las oficinas estatales, si no en las salas de reuniones de las corporaciones multi-nacionales, de las instituciones financieras internacionales y en otros lugares muy alejados de las vidas de las personas afectadas.

Los proyectos fundamentalistas también se alimentan unos de otros y, allí donde hay uno, probablemente surgirá otro como respuesta. En mi región, esto se ve claramente al observar a los partidos políticos religiosos que han crecido en India, que se basan en una identidad hindú, y cuando se ven las reacciones enraizadas en una identidad musulmana, y vas de uno a otro y cada acción negativa produce otra acción negativa por parte del "otro". Otro ejemplo son las conferencias de Población y Desarrollo o Beijing, donde encontramos que las fuerzas conservadoras de la iglesia católica están dando la mano a grupos y entidades musulmanes muy conservadoras; de una forma sin precedentes porque hasta entonces se habían estado acusando unos a otros, pero en estos contextos, se unieron para negar a las mujeres sus derechos.

Finalmente, los proyectos "fundamentalistas" prosperan allí donde se niega la democracia; donde se niegan los derechos humanos; donde se les niega a las personas el derecho a participar en la toma de decisiones; donde no existe la posibilidad de que las personas decidan sobre sus vidas, sobre la vida en su comunidad o sobre qué quieren que sea su Estado. Y si prosperaran en el mundo, los proyectos fundamentalistas prosperarían porque no hay un orden mundial democrático. Vamos a tener que ocuparnos de ello.

Whrnet: ¿Qué piensa sobre la política fundamentalista en su región?

Farida Shaheed: Cuando pienso en mi región, solo tengo que mirar lo que ocurre en Afganistán. Esto me da un ejemplo de cómo necesitamos reflexionar sobre a quien llamamos "fundamentalista" y a quién no, qué es "fundamentalismo" y qué no lo es. Generalmente estos términos son asignados por aquellos que tienen el poder militar y económico para hacerlo. Durante muchos años los mujahedín, que son ahora principalmente la "Alianza del Norte", fueron llamados los "luchadores por la libertad". Fueron llamados "luchadores por la libertad" por parte de los medios de comunicación occidentales y por las potencias occidentales. Fueron rechazados por las mujeres afganas y, después, fueron rechazados por todos nosotros/as en la región porque podíamos ver que estaban negando los derechos humanos básicos de las mujeres y los derechos humanos de otras gentes. Pero entonces esto no se tuvo en cuenta por parte de la comunidad internacional porque en ese momento los intereses internacionales tenían otros objetivos, que no se veían fomentados por tales cuestiones.

Hoy en día, los talibanes se citan frecuentemente como ejemplo de un grupo "fundamentalista". Se les considera "fundamentalistas" muy a menudo sobre la base de que niegan los derechos de las mujeres. Nos hemos olvidado de que bajo la Alianza del Norte se han llevado a cabo el mayor número de violaciones, mutilaciones y otros abusos físicos de los derechos humanos. Tanto la Alianza del Norte como los Talibán han violado los derechos humanos. Ambos han matado a mujeres; mataron a mujeres aunque lo han hecho de forma diferente. Pero si acusamos a los talibanes y les llamamos "fundamentalistas" porque negaron a las mujeres su influencia, y una voz y unos derechos, entonces, me pregunto muchas veces por qué no llamamos a Arabia Saudí "fundamentalista" también. Nunca se oye a nadie llamar "fundamentalistas" a los saudíes. Se les llama "tradicionalistas". La diferencia de la terminología hace surgir muchas cuestiones importantes sobre cómo entendemos y cómo nos enfrentamos a las fuerzas fundamentalistas.

Whrnet: ¿Qué podemos hacer?

Farida Shaheed: Primero debemos volver a apropiarnos, individual y colectivamente, del derecho a diseñar nuestras identidades personales y colectivas. No podemos dejar a otros que lo hagan en nuestro lugar. Tenemos que negarnos a ser encasillados dentro de definiciones de identidades bidimensionales que dicen, por ejemplo, que solo se puede ser una mujer musulmana (u otra identidad) si eres x, y, o z.

Por ello, debemos proporcionar formas de apoyo y puntos de referencia alternativos para las mujeres y para todo el mundo. También existe una necesidad de responder a los proyectos fundamentalistas en un nivel inmediato. Pero, creo que las respuestas a largo plazo y sostenibles, deberían ser poco ostentosas, orientadas al desarrollo y que implicaran un lenta reapropiación por nuestra parte de las instituciones y cambiarlas.

Para concluir, me gustaría compartir con vosotras una de las posiciones de la red WLUML más fundamentales. Y es que, de todas las distintas opresiones que sufrimos las mujeres que vivimos bajo leyes musulmanas, una de las peores es que se nos niega el derecho a si quiera soñar un mundo diferente y alternativo. Siempre hemos luchado por el derecho a tener nuestros sueños, a unir nuestras manos, a enfrentarnos a aquellos que quieren aislarnos, y tener el valor de extender la mano para alcanzar esos sueños. Finalmente, debemos seguir honrando y buscando justicia para aquellos que han perdido sus vidas intentando lograr sus sueños.

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