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Mariela Garcia Vargas, socióloga de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, con estudios de Desarrollo en el Instituto de Desarrollo de la Universidad de Sussex en Inglaterra y Maestría en este campo en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya en Los Países Bajos. Hasta Junio de 2003 representó a América Latina en el Comité Directivo de la Alianza de Género y Agua y junto con la líder comunitaria Nelly Guapacha presentaron en el III Foro Mundial del Agua en la Sesión de Género organizada por la Alianza, el caso: "Mujeres Gestoras de lo Público. Una experiencia participativa en género y agua en el Hormiguero, Colombia". Es investigadora en el Instituto de Investigación y Desarrollo en Agua Potable, Saneamiento Básico y Conservación del Recurso Hídrico, Cinara de la Universidad del Valle en Cali, Colombia. El eje central de su trabajo es la participación comunitaria con enfoque de género y el fortalecimiento de la gestión comunitaria de servicios públicos.
WHRnet: Cuáles son los principales obstáculos que tienen las mujeres a nivel mundial para acceder al recurso del agua potable ?
Mariela Garcia Vargas: A nivel mundial y en especial en América Latina las mayores dificultades para acceder al agua las afrontan los habitantes de las zonas rurales y los del área no formal de las grandes urbes. Pero, cuando no se cuenta con un sistema de abastecimiento de agua, son las mujeres y los niños y niñas quienes deben caminar largas distancias para transportar el agua que en la mayoría de los casos no es potable.
Entre las dificultades más comunes para tener acceso al agua potable se encuentran los altos costos de inversión, operación y mantenimiento de las tecnologías (pues generalmente la oferta tecnológica se reduce a opciones convencionales dado que existe poca investigación en alternativas de bajo costo) y los niveles de capacitación requeridos para la operación adecuada de esas tecnologías. Pero aún en los sitios en que se ha logrado establecer alternativas tecnológicas apropiadas, se registra una limitada participación de las mujeres en los organismos de gestión comunitaria y en las capacitaciones de carácter técnico. Generalmente las mujeres se vinculan a la construcción de los proyectos, ya sea participando en excavaciones o preparando alimentos para los hombres, pero en el momento de conformar los organismos de dirección del acueducto ellas no son tenidas en cuenta o se les vincula como secretarias o tesoreras (actividades que demandan tiempo) casi nunca como presidentas; mucho menos se les capacita para el ejercicio de labores técnicas.
WHRnet: Qué consecuencias concretas conlleva el ALCA y los tratados de libre comercio en relación con el acceso de las mujeres al agua potable ?
Mariela Garcia Vargas: Desde 1997 numerosas organizaciones de la sociedad civil de diferentes países de América Latina han unido esfuerzos buscando frenar la consolidación del Area de Libre Comercio de las Américas, ALCA. Desde el 2001 está en marcha una campaña continental contra ese tratado. Buena parte de la resistencia a esta iniciativa que planea entrar en funcionamiento en el 2005, se basa en las situaciones derivadas del funcionamiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLC el cual integra las economías de Canadá, México y Estados Unidos, y que ha puesto en evidencia el deterioro de la calidad de vida de los trabajadores mexicanos, gran parte de ellos mujeres, y la desaparición de más de un millón de empresarios pequeños y medianos de ese pías desde que se firmó el TLC. Además es de todos conocido que los cultivos de maíz y trigo están desapareciendo en América Latina ante la competencia de la agricultura subsidiada de Estados Unidos.
En la Conferencia electrónica sobre género y agua que desarrollamos el año pasado, una investigadora del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua reportó que en un diagnóstico adelantado en la reserva de la biosfera el Vizcaino (Baja California, México) encontraron que los hombres ejidatarios están vendiendo o arrendando sus derechos de agua a las compañías agro-exportadoras. De manera que de los 28 pozos de la zona sólo quedan 4 en manos de los ejidatarios. Ante la carencia de agua para regar sus parcelas, los hombres emigran en busca de trabajo dejando solas a las mujeres con sus niños, quienes además de afrontar la carga económica deben afrontar la escasez del recurso hídrico. Además, existe en la región un ejemplo nefasto de incremento de los costos del servicio de agua ante la intervención de una multinacional (la Bechtel) en el suministro del servicio en Cochabamba, Bolivia, que unido a muchos otros casos, que podrían ser relatados, muestra los peligros que representa abrir el mercado a las multinacionales voraces.
WHRnet: Qué elementos debe contener una política internacional y nacional para promover el acceso al agua potable ?
Mariela Garcia Vargas: Considero como elementos esenciales de cualquier política internacional o nacional en materia de agua:
- mantener el control público de las fuentes de agua,
- considerar el agua como un bien social,
- tener un enfoque de pobreza y equidad de género
- fortalecer la gestión comunitaria y
- establecer el control ciudadano de la calidad del servicio
Debe tenerse presente que, aún en los sitios donde se tiene garantizado el acceso al agua, son siempre los más pobres (que generalmente habitan en los sitios mas lejanos o en las laderas deprimidas) quienes sufren los mayores problemas en cuanto al suministro continuo y en cantidad adecuada. Entre los pobres, las mujeres cabeza de hogar, son quienes mayores dificultades afrontan para pagar los costos del servicio.
WHRnet: Conoces de alguna experiencia modelo de grupos de mujeres en algún país para solucionar el problema del acceso al agua ?
Mariela Garcia Vargas: Quisiera resaltar el caso de las mujeres de El Hormiguero, una comunidad de cerca de 7000 habitantes localizada en la zona rural de Cali (capital del departamento del Valle del Cauca en Colombia) que fue presentado en el Foro de Kyoto. El Hormiguero es un claro ejemplo de una situación común en distintas regiones de América Latina, donde quienes han asumido la preocupación por la gestión de lo público son las mujeres. A partir de la organización de las mujeres en un Comité Femenino esta comunidad entró en una dinámica de gestión del mejoramiento de los bienes de interés común que les ha permitido además de construir un acueducto, pavimentar las vías, lograr transporte público, centros de educación para niños y jóvenes, organizar la educación de adultos y establecer un canal de televisión comunitario, entre otros.

